lunes, 20 de junio de 2011

Estar bien para ayudar a los demás


En mi labor de coach, en repetidas ocasiones, me he encontrado con personas cuyo principal objetivo es ayudar a alguien que los necesita: los hijos, la pareja, el mejor amigo, etc. El comprender que primero debemos estar bien para ser capaces de ayudar a los demás, nos cuesta demasiado, no es fácil de lograr; a mí me costó mucho tiempo admitirlo. Para ayudar a mis coachees, yo les hago una analogía que facilita que lo entiendan: Cuando viajamos en avión, al momento de partir, nos dan instrucciones donde muestran las salidas de emergencia, el abrocharse los cinturones y otras medidas de seguridad; entre ellas, la manera de usar las máscaras de oxígeno en caso de un accidente. La indicación es que primero debemos ponernos la máscara de oxígeno y luego asistir a quien necesite ayuda. Este orden de las acciones es vital; si asistimos primero a otros y en el proceso nos quedamos sin aire, no podremos darle el auxilio a quien lo requiere… y moriremos en el intento. Las máscaras permiten que sigamos respirando, mantienen la oxigenación de la sangre y evitan la pérdida de conocimiento.
Si hacemos las cosas de la manera correcta, poniéndonos primero la máscara de oxígeno y después, con la máscara puesta, ayudamos a los demás a ponerse las suyas, podemos salvar nuestra vida y salvar la vida de otras personas.
Seguramente muchas veces, a lo largo de nuestra existencia, hemos querido auxiliar a otros con sus “máscaras de oxígeno”, antes de ponernos la nuestra.
¿Cuántas veces hemos querido socorrer a otros antes de ocuparnos de nosotros mismos?
¿Cómo podemos apoyar de manera efectiva a nuestros seres queridos?
¿Qué es lo primero que debemos hacer para ayudar a los demás?