lunes, 23 de enero de 2012

TDAH + Resiliencia = Una vida Feliz!


Quienes viven con el TDAH sin recibir el tratamiento adecuado, en muchas ocasiones se sienten como si estuviesen impedidos de aprovechar al máximo su potencial, frustrados por la desigualdad que hay entre sus esfuerzos y los resultados que obtienen; agotados por el eterno ejercicio de ensayo y error, en un entorno que no es propicio a sus características particulares; el cerebro de las personas con TDAH funciona de manera diferente y es necesario emplear diversas estrategias para alcanzar una vida feliz, lo más importante es lograr la capacidad de sobreponernos a cualquier dificultad y resultar fortalecidos de nuestras experiencias, esa capacidad maravillosa es la resiliencia.

Las personas con TDAH podemos tener éxito en la vida y obtener la felicidad si logramos desarrollar nuestra resiliencia; y ¿Cómo se desarrolla la resiliencia?:

• Cambia de mirada: deja de ver el TDAH como una “enfermedad” y asúmelo como lo que es: “una condición neurológica”, acepta una mirada positiva de ti y tus características.
• Hazte responsable de tu salud y esfuérzate en recibir el tratamiento necesario para el TDAH.
• Enfócate en conocer tus cualidades y habilidades; confía en tus capacidades y valórate. Deja de dirigir tu mirada a las dificultades y empieza a resaltar tus cualidades.
• Infórmate acerca del TDAH y observa cómo te afecta a ti y a tu entorno.
• Rodéate de personas que crean verdaderamente en tu potencial, te acepten y amen tal como eres.
• Hazte escuchar, propicia la cercanía de personas que te presten atención, te alienten y se interesen realmente en ti.
• Establece metas claras, posibles de alcanzar, cuya realización dependa de ti y ejecuta los pasos necesarios para llevarlas a cabo.
• Motívate a realizar todo aquello que te propones.
• Establece un sistema de estructuras, sin sobrecargarte, ni exigirte excesivamente, de acuerdo a tus posibilidades.
• Reinventa tu propia historia y hazte el protagonista de tu vida, asume la responsabilidad de todo lo que te pasa.
• Acepta el compromiso que tienes con tu futuro, proyéctalo fundamentado en una nueva mirada positiva de ti y tus posibilidades.
• Plantéate un proyecto de vida establecido sobre la base de tus fortalezas y no enfocado en tus debilidades.
• Enfrenta las dificultades con la certeza de que tú elijes si las situaciones te hacen daño o te fortalecen.
• Favorece la resiliencia en alguien que lo necesite, establece vínculos positivos con otras personas y sé solidario frente a una persona de tu entorno que se encuentre en dificultad.
• Aviva tu sentido del humor y crea momentos para disfrutar del placer de una sonrisa.

La resiliencia se construye desde la perspectiva de ver la vida con optimismo, el sentido de pertenencia y la seguridad en el manejo de nosotros mismos. Las personas con TDAH desarrollaremos nuestra resiliencia si creemos en nosotros y confiamos en nuestras fortalezas, si conocemos nuestras competencias y nos valoramos.

El coaching para el TDAH, promueve la resiliencia en un proceso que requiere un espacio de tiempo, compromiso y dedicación; incluye un cambio de pensamientos y acciones que serán establecidos con un coach especialista en el TDAH. El coach, fomenta que las personas desarrollen estrategias para construir la resiliencia que los ayude a superar las dificultades propias del déficit de atención con y sin hiperactividad y se replanteen una nueva actitud hacia la vida.

“El Ser Humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos, porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer.” Ernesto Sábato

jueves, 5 de enero de 2012

COACHING:PROMOVIENDO LA RESILIENCIA EN EL TDAH


La resiliencia, es la capacidad que tenemos las personas para adaptarnos al afrontar situaciones adversas, resultando fortalecidos de la experiencia y logrando desenvolvernos como si lo vivido nos hubiera enriquecido, al desarrollar en nosotros recursos desconocidos y extraordinarios.

En las personas con déficit de atención, la resiliencia se manifiesta como la habilidad que tenemos para hacer frente a las dificultades que algunas características nos ocasionan y salir adelante, alcanzando todo lo que nos proponemos.

A través del coaching, promovemos que las personas puedan reconocer sus fortalezas y así desarrollen la resiliencia que les permita lograr sus objetivos, a pesar de los obstáculos que se les presenten. Cuando las personas somos conscientes de nuestras cualidades, construimos una autoestima sólida, lo que permite que afrontemos las adversidades como estímulos, que van a sacar a relucir cada una de nuestras habilidades. Si nos enfocamos en nuestras fortalezas, no permitimos que las dificultades propias del TDAH nos definan.

La labor de un coach es hacer que las personas se enfoquen en sus éxitos, así cada persona se hace responsable de sus logros. En mi trabajo motivo que se fortalezca la creatividad y el sentido del humor de mis coachees, con el fin de que tomen distancia de las situaciones difíciles y puedan verlas como desafíos; facilito que las personas puedan ver los problemas como oportunidades y logren hacer realidad las metas propuestas.

El coaching permite que las personas que tienen el TDAH desarrollen su resiliencia y obtengan resultados que les permitan una mejor calidad de vida. Ante esto, ¿Cuáles son tus fortalezas?, ¿Qué cualidades tienes?, ¿De qué te sientes orgulloso(a)? ... Te invito a iniciar el año enfocándote en lo mejor de Ti, descubre tus dones y ¡disfrútalos!!!!

jueves, 15 de diciembre de 2011

Resultados de un proceso de Coaching para el TDAH: un Testimonio valioso!

*Texto extraído del libro EL COACHING PARA EL TDAH: aspectos teóricos y prácticos de Beatriz Duda Macera. Asociación Peruana de Déficit de Atención. Primera edición, noviembre 2011

Desde este espacio quiero agradecer a Beatriz Duda, por incluir este precioso testimonio de mi trabajo en su libro.



Adolescente, coachee de Claudia Beltrán.
15 años, con TDAH (y medicado en caso sea relevante)
Todavía no estoy seguro, la verdad, de lo que es el coaching: una idea MUY cercana, seguro tengo y la tengo porque reconozco los beneficios que me ha dado: muchos.
¿Hace cuánto tiempo se supone que debí haber escrito este texto? Bastante. Y – además de que es justamente mi TDAH el causante de que postergue muchas cosas-, esto se debe a lo mucho que me cuesta explicar cuánto me ha ayudado.
Sé que desde que mi coach está presente puedo organizarme mucho más, puedo ponerme un horario y cumplirlo; puedo ponerme fechas falsas, puedo desenvolverme mejor ya que las ideas salen no sólo con rapidez, sino con precisión. Pero lo increíble fue la velocidad con la que el coaching me demostró que yo era capaz de hacer todo esto; algunas no imaginaba poder hacerlas.
Estos beneficios grandiosos han sido el resultado de un trabajo que implicó un esfuerzo mutuo y el fortalecimiento del lazo irrompible que desarrollé con mi coach. Este trabajo consistió en identificar mis fortalezas (recuerdo esa primera sesión), y demostrarme que si no creo que puedo lograr hacer algunas cosas, no voy a poder. Lo de aquel lazo, fue una coincidencia del destino.
Después de haber establecido eso hasta un punto donde mi ego se fortaleció innecesariamente (y eso sucedió sospechosamente en las primeras cinco sesiones), empezamos a trabajar temas de organización y estructura en los horarios de una manera que nunca resultó tediosa. Siempre aprecié que respetó mi estructura y a través de esta (que el colegio me había hecho creer que no era efectiva), creamos herramientas que me ayudaron mucho a destacar académicamente.
Todo esto trae consecuencias como el desarrollo de la autoestima que suele estar afectada por las consecuencias negativas del TDAH. El coaching te ayuda a superar lo negativo y fortalecer lo positivo de manera muy efectiva. Actualmente, solo estamos haciendo los ajustes finales y haciendo ejercicios de creatividad y puedo asegurar que mi coach me ha ayudado como nunca lo hubiera imaginado cuando la vi entrando por la puerta.”

lunes, 20 de junio de 2011

Estar bien para ayudar a los demás


En mi labor de coach, en repetidas ocasiones, me he encontrado con personas cuyo principal objetivo es ayudar a alguien que los necesita: los hijos, la pareja, el mejor amigo, etc. El comprender que primero debemos estar bien para ser capaces de ayudar a los demás, nos cuesta demasiado, no es fácil de lograr; a mí me costó mucho tiempo admitirlo. Para ayudar a mis coachees, yo les hago una analogía que facilita que lo entiendan: Cuando viajamos en avión, al momento de partir, nos dan instrucciones donde muestran las salidas de emergencia, el abrocharse los cinturones y otras medidas de seguridad; entre ellas, la manera de usar las máscaras de oxígeno en caso de un accidente. La indicación es que primero debemos ponernos la máscara de oxígeno y luego asistir a quien necesite ayuda. Este orden de las acciones es vital; si asistimos primero a otros y en el proceso nos quedamos sin aire, no podremos darle el auxilio a quien lo requiere… y moriremos en el intento. Las máscaras permiten que sigamos respirando, mantienen la oxigenación de la sangre y evitan la pérdida de conocimiento.
Si hacemos las cosas de la manera correcta, poniéndonos primero la máscara de oxígeno y después, con la máscara puesta, ayudamos a los demás a ponerse las suyas, podemos salvar nuestra vida y salvar la vida de otras personas.
Seguramente muchas veces, a lo largo de nuestra existencia, hemos querido auxiliar a otros con sus “máscaras de oxígeno”, antes de ponernos la nuestra.
¿Cuántas veces hemos querido socorrer a otros antes de ocuparnos de nosotros mismos?
¿Cómo podemos apoyar de manera efectiva a nuestros seres queridos?
¿Qué es lo primero que debemos hacer para ayudar a los demás?

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sueños vs Metas


Hace poco, un amigo muy querido, me dijo que no le gusta la palabra sueño, le resulta algo vaga, le hace pensar en algo irreal, que nunca se va a cumplir. Quizá tenga razón, quizá nos hemos acostumbrado a que nuestros sueños nunca se cumplan…
En este blog me propongo darles ánimo para hacer que cada sueño sea una realidad!! Abordemos cada sueño como una meta a realizar, planteándonos un plan de acción y determinando una fecha para lograrlo. Hay una frase que me encanta: “La única diferencia entre un sueño y un objetivo es una fecha” de Edmundo Hoffens. Manos a la obra y pongámosle fecha a nuestros sueños, luego avancemos paso a paso hacia ellos…
Es cuestión de romper paradigmas y acostumbrarnos a que los sueños son tan reales como nosotros lo permitimos, que cada ideal se puede realizar con ganas y persistencia. Cree en tus sueños y cada día haz algo que te acerque más a ellos…